lunes, 17 de septiembre de 2012

Pescando Turistas



La Estrella de Panamá
Miércoles, 19 de septiembre de 2012
Pescando Turistas
Jaime Figueroa Navarro

Contemplamos el vertiginoso crecimiento del Aeropuerto Internacional de Tocumen, otrora un icono al art deco con sus lustrados pisos de piedra caliza, restaurante de legitimo lujo y servicio con cariño arropado de vidrio en el segundo piso, donde también se ubicaba la extensa terraza de observación, obligado sitio de reunión de familias enteras, sin distingo de clases, que concurrían para no perder de vista el arribo de algún gigantesco 747 de Pan American o para despedir, con aroma a Jean-Marie Farina, ataviados con sus mejores prendas dominicales, el obligatorio pañuelo y la hebilla con sus iniciales en oro,  al afortunado y ensacado pasajero estrella, que giraba al final de las escalerillas de los aviones de Panagra, Braniff International y otras aerolíneas de la época, para despedirles simbólicamente agitando el sombrero, como si se tratase de un ultimo adiós.  Así era nuestra terminal aérea hasta hace escasos treinta y cinco años.  Plena de originalidad y distintivo.

El Aeropuerto Internacional de Tocumen fue inaugurado el primero de junio de 1947 por el Presidente Enrique A. Jiménez.  El pabellón aéreo original se estrenó siete años después, en 1954, durante la administración del Coronel José Antonio Remón Cantera y opera actualmente como su terminal de carga.

Como resultado del incremento en el tráfico aéreo, se ejecutó  la construcción del actual aeropuerto, inaugurado el 15 de agosto de 1978.  El flamante Muelle Norte, con 12 nuevas puertas de embarque inició operaciones en abril de este año, dotando al aeródromo con un total de 40 puertas de embarque, expandiendo su capacidad de 5 a 10 millones de pasajeros por año, exacerbando su valía como la mejor vitrina de nuestro país al mundo.

Nos preguntamos como gozando con la excepcional oportunidad de exponer a los millones de pasajeros en transito los particulares atractivos istmeños, en su lugar vegeta un melancólico bazar, estampa de centros comerciales globales, que en nada beneficia al turismo nacional.  Una falta de imaginación, nacionalismo y aprovechamiento turístico funestamente exhibe la actual administración, en nada diferente a las anteriores.  Escuetos intereses comerciales reflejan nuestros líderes, beneficiando a un puñado de comerciantes en vez de transfigurar Tocumen en una aventura para el visitante que le incite a volver e intimar esta linda tierra. 
 
Malgastados millones en publicidad que poco impulsan el caudal de nuestro destino, bien pudiesen puntualizarse en la presentación de un aeropuerto, que al abrir el telón, en escena ilustre Panamá, su verdor y polleras, sus exóticos platillos y los mejores cafés del orbe, su extraordinaria historia y particulares atractivos, donde el visitante marche con un distintivo apetito por regresar, posterior a paladear un suculento ceviche de corvina, una crema de pixbae y pepitas de marañón engulléndoles con una chicha de guanábana.

Estrenando Panamá el mayor número de marcas en pesca deportiva mundial, bien valoraríamos asentar un esfuerzo similar en el más lógico de los sitios para cautivar turistas.  No dejo de anhelar que algún día nuestro país disponga de individuos con visión, patriotismo y agallas, para el logro de este particular sueño para el beneficio de nuestro turismo y de todos los panameños. 

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